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Caitlyn Jenner, quien alguna vez fue conocido como Bruce Jenner, tomó la decisión más drástica después de su transformación en 2015. Se sometió a una cirugía de resignación de sexo para sentirse mujer completamente.

La mediática figura, expadrastro de las hermanas Kardashian, se refirió al tema en su nuevo libro titulado ‘The secrets of my life’, que saldrá pronto a la venta. Aclaró que será la primera y última vez que hablará en público de la cirugía.

‘Fue un éxito y no solo me siento maravillosa, sino liberada. ¿Por qué lo consideré? Porque es solo un pene. No me sirve para nada más que para hacer pis en el bosque. Solo quiero tener todas las partes correctas. También estoy cansada de meter la maldita cosa adentro todo el tiempo’, sentenció.

‘Voy a vivir auténticamente por primera vez en mi vida. Voy a tener un entusiasmo por la vida que no he tenido en 39 años desde los Juegos Olímpicos, casi dos tercios de mi vida’, recordó.

Caitlyn también explicó que tomó la decisión de contar en público su travesía porque está cansada de que la gente le pregunte si aún conserva sus partes masculinas: ‘Usted quiere saber, así que ahora usted sabe’.

Al parecer, la operación era una ‘decisión compleja’, y Jenner consideraba riesgos potenciales para la salud. Anteriormente se sabía que Jenner se había sometido a una cirugía de feminización facial y se había puesto implantes mamarios.

Jenner, quien fuera padre de seis hijos con sus exesposas incluyendo a Kris Jenner, salió como transgénero en abril de 2015 durante una entrevista con Diane Sawyer. Unos meses más tarde, hizo su debut público como Caitlyn en la portada de Vanity Fair.

Según relata la misma fuente, la madre de Kim Kardashian, Kris, ‘quiso suprimir quién era de verdad’ Caitlyn, de 67 años.

Y aunque la televisiva familia apoyó en todo momento a Jenner y publicaron imágenes con mensajes de amor y respeto, parece que ahora, Kim, Kourtney y Khloe, no se muestran muy contentas con lo que el exatleta revela en el libro, pues son anécdotas ‘bastantes turbias’, añade la fuente.

Esta operación es un procedimiento mucho menos costoso y mucho más exitoso que el procedimiento femenino a masculino.

Los testículos y la mayor parte del pene se eliminan mientras se acorta la uretra. La piel que había rodeado el pene se invierte y se utiliza para crear una vagina, así como un neoclítoris en algunos casos. En tanto, la próstata no se elimina durante la cirugía, aunque se contrae debido a las hormonas que se toman durante el proceso de transición.

La cirugía requiere entre cuatro y seis semanas de recuperación. Los pacientes pasan al menos tres días en el hospital y dos semanas sin hacer ninguna actividad que sea extenuante.

FUENTE | El Siglo

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